Antonio López Vega: “Marañón, académico. Los paisajes del saber”

Archivado en (Livros) por Pablo González Blasco en 15-09-2010

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Antonio López Vega: “Marañón, académico. Los paisajes del saber”. Biblioteca Nueva. Fundación Ortega y Gasset. Madrid. 2005. 140 pgs.

     Tenemos aquí un estudio que se centra en el papel que Gregorio Marañón desempeño en las cinco academias españolas donde estuvo alistado. La de Medicina –que curiosamente no le era la más querida, quizá la menos por que los artilugios políticos predominaban sobre los científicos; la de la Lengua, la de Ciencias, la de Historia y, finalmente, la de Bellas Artes de San Fernando. El autor nos brinda aquí con lo que es sin duda una parte importante de sus investigaciones sobre la figura del médico español, que constituye su especialidad y tema en el que ya es referencia obligatoria. Es un estudio, más que un ensayo. Pero no por eso deja de enriquecerlo mediante consideraciones que ilustran la figura y el pensamiento de Marañón. Algunos ejemplos:

     “Como humanista, situaba al hombre como sujeto y objeto de la investigación (..) Una de sus principales preocupaciones fue la creciente y excesiva tecnificación de la ciencia, el cientificismo que tantas veces combatió. (…)Marañón abogaba por reorientar los avances técnicos y centrar sus objetivos en el hombre mismo” (pg. 21).

     “El diagnóstico y tratamiento de los pacientes no podía sistematizarse…Cada enfermo requería el estudio del desarrollo de la enfermedad correspondiente en su organismo mediante el examen de sus análisis y datos personales para atacar, de modo eficaz, su dolencia con la medicación conveniente…con artístico criterio individual y clínico” (pg 40).

     “Llamó la atención sobre el efecto nocivo que el auge del turismo había provocado, suprimiendo todo lo que el viaje tiene de ilusión y de incógnita al dar resueltas, con matemática exactitud, no sólo las etapas de la expedición, sino sus posibles contingencias. Todo lo que el viajar tenía de esfuerzo, todo lo que tenía de trabajo, era la razón de otro de sus granes encantos, que era el descansar. El descanso como goce y no como necesidad, es otra de las delicadas conquistas de la civilización que ahora está en peligro” (pg 113)

     “La Universidad no serviría para nada, si no dejara una huella profunda de ética intelectual y social en los que pasan por sus claustros. Lo otro, las ideas, los métodos, las técnicas, son flor de primavera que irremisiblemente caerá y se renovará. La finalidad del sistema universitario debía ser enseñar modos de conducta y de aprendizaje regidos por criterios éticos” (pg. 124)

     Después de leer este breve trabajo –lo hice de un tirón, durante un vuelo- uno se pregunta por qué los españoles no leen Marañón hoy. Y, sobre todo, los médicos. Se ahorrarían tiempo, discusiones estériles, teorías sobre cómo humanizar la medicina, y todos esos lugares que comunes que a nadie convencen. Tendrían, sin duda, más quebraderos de cabeza y sentirían con mayor densidad la responsabilidad que les cabe. Parece que ser médico consiste justamente en eso. Para que nadie se llame a engaño. Tú te lo quisiste…..

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